Uruguay refuerza su alianza con China y vuelve a impulsar un TLC Mercosur–China

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La Mañana | 3 de Febrero, 2026

Uruguay refuerza su alianza con China y vuelve a impulsar un TLC Mercosur–China

La visita del presidente Yamandú Orsi a Beijing dejó acuerdos concretos en comercio, inversiones e innovación, y reafirmó a China como principal socio comercial del país.

La misión diplomática y comercial que Uruguay desarrolla en China no fue concebida como una gira protocolar ni como una simple acumulación de acuerdos. Tal como quedó plasmado en la declaración conjunta firmada por los presidentes Yamandú Orsi y Xi Jinping, el viaje buscó fijar una agenda de trabajo a futuro, con definiciones políticas y económicas que trascienden el corto plazo y ordenan la relación bilateral para los próximos años.

El primer encuentro entre Orsi y Xi, realizado el 3 de febrero de 2026 en Beijing, culminó con la decisión de profundizar la Asociación Estratégica Integral entre ambos países. En términos diplomáticos, se trata de una señal fuerte de confianza mutua y de jerarquización del vínculo. En términos políticos, implica asumir que la relación con China es una política de Estado para Uruguay, sostenida más allá de los cambios de gobierno.

Desde el inicio, el presidente uruguayo subrayó ese mensaje. La integración de una delegación amplia y plural, con ministros, intendentes de distintos partidos y representantes del sector privado, apuntó a mostrar continuidad y previsibilidad. En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, fragmentación del comercio y disputas tecnológicas, Uruguay buscó posicionarse como un socio estable, con reglas claras y vocación de largo plazo.

El horizonte de un TLC Mercosur–China

Uno de los ejes centrales de la agenda acordada es la aspiración de avanzar hacia un acuerdo de libre comercio entre China y el Mercosur. La declaración conjunta no anuncia fechas ni etapas formales, pero deja constancia explícita del interés compartido en que ese proceso se inicie.

Para Uruguay, el tema tiene un valor estratégico. China es su principal socio comercial y un destino clave para sus exportaciones agroindustriales. Un eventual TLC permitiría consolidar el acceso preferencial a ese mercado, reducir aranceles y mejorar condiciones de competencia frente a otros países proveedores. Al mismo tiempo, el planteo se enmarca en una defensa explícita del multilateralismo y del sistema de comercio basado en normas, con la Organización Mundial del Comercio como eje.

Desde Beijing, Xi Jinping situó esta cooperación en una mirada más amplia del sur global y de una globalización que definió como más inclusiva y equilibrada. El entendimiento con Uruguay aparece, en ese marco, como parte de una estrategia china de profundizar vínculos con América Latina.

Comercio e inversiones: reglas, facilitación y previsibilidad

Más allá del debate sobre un TLC, la agenda bilateral pone el foco en mejorar las condiciones concretas del comercio y la inversión. Uno de los avances relevantes fue la creación de un Grupo de Trabajo para la Fluidez del Comercio, concebido como un canal técnico permanente para monitorear la evolución del intercambio y resolver barreras sanitarias, aduaneras o logísticas.

En paralelo, ambos gobiernos acordaron avanzar en la actualización del Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones, vigente desde 1993. El objetivo es modernizar el marco jurídico que regula las inversiones bilaterales, otorgando mayor previsibilidad y seguridad a los agentes económicos en un contexto de nuevas cadenas de valor y mayor complejidad tecnológica.

Ciencia, tecnología e innovación como nuevo pilar

Uno de los aspectos más destacados de la declaración conjunta es el lugar que ocupan la ciencia, la tecnología y la innovación. Lejos de limitarse al intercambio de bienes primarios, la relación bilateral incorpora áreas como inteligencia artificial, economía digital, laboratorios conjuntos de investigación y programas de intercambio de jóvenes científicos.

La creación del Laboratorio Conjunto Uruguay–China en Bio-Nano-Farma simboliza este giro. Se trata de una plataforma pensada para investigación de alto nivel, formación de recursos humanos y transferencia tecnológica, en línea con el objetivo uruguayo de agregar valor y diversificar su matriz productiva.

Energía, transición verde y financiamiento

La agenda futura también incluye un fuerte componente ambiental y energético. Uruguay y China acordaron promover inversiones y cooperación en energías limpias, como la eólica, la solar, la biomasa y el hidrógeno verde, además de proyectos de eficiencia energética e infraestructura sostenible.

En este punto aparece otro elemento relevante: la cooperación financiera. China reiteró su apoyo a Uruguay como miembro no regional del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, lo que abre la puerta a financiamiento para proyectos estratégicos en conectividad, energía y desarrollo productivo.

Protocolos sanitarios y acceso a mercados

En el plano más inmediato, la misión dejó resultados concretos para varios sectores exportadores. La actualización del protocolo de carne bovina, que habilita la exportación de estómagos, incluyendo el mondongo, y reduce el período de cuarentena, tendrá un impacto directo en los ingresos del sector cárnico. Según estimaciones oficiales, estos cambios podrían generar decenas de millones de dólares adicionales por año.

También se avanzó en la carne ovina y caprina, en nuevos protocolos para equinos deportivos y en la ampliación del acceso de los cítricos uruguayos al mercado chino, con la habilitación de los limones. A esto se suman acuerdos vinculados a productos acuáticos vivos, que buscan dar mayor certeza y estabilidad a un flujo comercial ya existente.

Qué exporta Uruguay a China

China es el principal destino de las exportaciones uruguayas. La carne bovina lidera ampliamente la canasta exportadora, seguida por soja y otros granos, celulosa, lana y subproductos cárnicos. En menor escala, Uruguay exporta lácteos, madera, pescado y cítricos.

La agenda acordada durante la visita apunta a profundizar este vínculo, pero también a diversificarlo, incorporando más productos, mejores condiciones sanitarias y menores costos logísticos, en un mercado altamente competitivo y exigente.

Dimensión regional y multilateral

La declaración conjunta ubica la relación bilateral en un marco regional y global más amplio. Uruguay y China reafirmaron su apoyo a las Naciones Unidas, a la OMC y a los mecanismos de cooperación Sur-Sur. Además, acordaron coordinar posiciones en el marco del G77+China y del Foro China–CELAC, justo cuando Uruguay asumirá la presidencia pro tempore de la CELAC.

Este punto no es menor: le otorga a Uruguay un rol de articulación regional en su vínculo con China y refuerza el contenido político de una relación que no se limita al intercambio comercial.

Una hoja de ruta más que un cierre

Leída en su conjunto, la declaración conjunta y los acuerdos firmados muestran que la visita a China no fue un punto de llegada, sino un punto de partida. La misión dejó definida una hoja de ruta que combina comercio, inversiones, innovación, desarrollo sostenible y coordinación política.

En un escenario internacional inestable, Uruguay optó por reforzar una relación estratégica con su principal socio comercial, apostando a reglas, previsibilidad y largo plazo. El impacto concreto de esa apuesta se medirá con el tiempo, pero la señal política ya quedó clara.


  Fuente: La Mañana