La discusión sobre el maíz transgénico volvió a encenderse en México luego de que el ministro en retiro José Ramón Cossío advirtiera que Estados Unidos buscará imponer la aceptación de maíz genéticamente modificado como condición dentro de las próximas renegociaciones del T-MEC.
Este fallo —que determinó que México debe aceptar la importación de maíz desde Estados Unidos sea de la naturaleza que sea— no es novedad. Lo sabíamos por tener la claridad de que los tratados de libre comercio son instrumentos de desvío de poder que se utilizan como modo de doblegar a México en todo lo que son las decisiones entre los países firmantes.
Como parte de las medidas para atender la controversia en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt) conformó el expediente sobre maíz transgénico y sus impactos.
US and Canadian civil society groups are denouncing their own governments’ efforts, driven by the agribusiness industry, to repeal Mexico’s proposed ban on genetically modified corn.
La Secretaría de Economía ya dio los nombres de los panelistas que analizarán pruebas y argumentos de los socios comerciales para emitir una decisión al respecto.
«Tenemos que cuidar la salud de los mexicanos», dijo el presidente López Obrador, tras reconocer que la discrepancia con Estados Unidos puede llegar a un panel de resolución en el tratado comercial.
Paralela a la disputa por el maíz, en el mismo marco del T-MEC, México (junto a Canadá) mantiene una controversia contra EU respecto a las reglas de origen en el sector automotor.