El MERCOSUR y la UE como procesos de integración regional han atravesado reveses, contramarchas y se encuentran inmersos en fuertes improntas regresionistas que no permiten repensar la integración regional desde nuevas perspectivas.
A pesar del rechazo por parte de sindicatos, organizaciones sociales y ecologistas el tratado comercial fue aprobado en el Parlamento Europeo y entrará en vigor en febrero sin pasar por la ratificación de los parlamentos nacionales.
La agenda del último G-20 pasó por alto los riesgos de crisis financiera advertidos por el propio FMI. En tanto, el Mercosur insiste en un TLC con la Unión Europea que facilitaría la evasión y fuga de divisas a través de las garantías de libre circulación de capitales.
La campaña 'No a los tratados de comercio e inversión', de la que forma parte Ecologistas en Acción, ha lanzado una herramienta ciudadana para enviar correos electrónicos a eurodiputadas y eurodiputados españoles pidiendo su voto negativo al tratado comercial UE-Japón (JEFTA)
Los TLC implican mucho más que lo comercial, incluyendo diversos sectores y dimensiones que son sensibles y que colisionan con nuestros derechos como por ejemplo la normatividad de la inversión extranjera, el acceso a los medicamentos y a la salud.
¿Aportará este acuerdo a mejorar y aumentar el volumen de exportaciones con mayor valor agregado, intensivas en conocimiento y en el empleo calificado y de calidad? O ¿profundizará aún más la matriz primario-extractiva característicade las exportaciones de nuestra región? ¿En qué medida el acuerdo constituye una oportunidad para el desarrollo?
La negociación entre el Mercosur y la UE -aunque en principio no tenga una connotación negativa en términos políticos-, se trata de un acuerdo ambicioso, que excede claramente los temas estrictamente comerciales, que lo transforma en cierta medida en algo más nocivo que el ALCA para las posibilidades de desarrollo futuro de nuestra región.
La UE tiene previsto ratificar su Acuerdo de Asociación Económica o TLC con Japón el próximo 20 de diciembre, dijo hoy el vicepresidente de la Comisión Europea (CE) Jyrki Katainen, en una rueda de prensa en Tokio.