Continuamos con extractos del análisis del Anexo sobre Comercio Electrónico del TISA (fitrado por Wikileaks a inicios del 2016), elaborado por Buruc Kilic de Public Citizen y Tamir Israel de la Canadian Internet Policy & Public Interest Clinic.
Cuando los servicios, sobre todo los que se proveen desde la nube, implican el manejo de información sensible de las personas (como salud) o el poder de restringir el acceso a algunos, son los derechos fundamentales y no la promoción del comercio, el criterio básico sobre el que se deben elaborar las nuevas disposiciones que regulan su comercio. Pero cuando todo esto se negocia en secreto tenemos un problema.
Peligro. Expertos en derechos digitales alertan de censura a información en la web sin orden judicial. Usuarios no podrían disponer libremente de documentos o software adquiridos.
El tratado permitiría eliminar el contenido en línea bajo supuestas afectaciones del derecho de autor, por lo cual borraría primero antes de investigar.
Aunque el proyecto de acuerdo también trata sobre el desmantelamiento de algunos aranceles, su contenido preferente reza al fondo sobre intangibles de gran importancia: la seguridad alimentaria; la desregulación de la competencia; la soberanía popular, legislativa y de los sistemas nacionales de justicia frente a tribunales internacionales de arbitraje.
Especislistas consideran “extremista” pensar que la firma del TPP conllevará una “censura” al uso de Internet, mientras que la oposición a la inhabilitación automática de contenidos de Internet es una de las principales banderas de lucha de los detractores al TPP.
México y 11 naciones firmaron el Acuerdo de Asociación Transpacífico. Los costos y beneficios aun están en el aire, aunque existen algunos aspectos del TPP que podrían limitar la libertad en internet.
Los líderes de la UE instan a acelerar la negociación del TTIP y el mercado único digital. Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea tienen prisa por aprobarlo.