El día jueves 9 de junio se anunció la aceptación de Argentina como país observador en la Alianza del Pacífico y con ella, un paso firme hacia un nuevo proyecto de integración regional.
El ingreso de Argentina como Estado Observador a la Alianza del Pacífico fue saludado desde diversos medios de comunicación conservadores de nuestro país, que pretenden ver en la noticia el certificado final de defunción -tantas veces anunciado- del pelotón de instancias de integración autónomas: Unasur, Mercosur, ALBA y PetroCaribe.
La Alianza del Pacífico, que reúne a Chile, Perú, Colombia y México, aceptó este miércoles la solicitud del gobierno de Mauricio Macri para que la Argentina se incorpore como país observador.
La adhesión a la Alianza del Pacífico sólo puede traer renovadas dificultades para la Argentina, lo mismo que el eventual ingreso al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por su sigla en inglés)
Manifestamos nuestro rechazo al reciente anuncio de que la Argentina pagará el dinero reclamado por empresas transnacionales en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones (CIADI).
El Gobierno está actuando rápidamente para terminar con el modelo de integración que se construyó en los últimos años, y que protegió a la región de varias crisis globales, permitiendo su crecimiento a partir del intercambio comercial entre los países del Mercosur y así poder avanzar en el encolumnamiento con los intereses de los Estados Unidos, adhiriendo a los diferentes tratados de libre comercio.
El gobierno de Cambiemos que asumió en diciembre de 2015 no sólo generó cambios en la política interior de la Argentina, sino que estableció una nueva agenda de negociaciones comerciales internacionales.